jueves, 16 de septiembre de 2010

Este fuerte viento que sopla

Cuando fue la última vez que me enmudeció tanta belleza?
Ahora que lo pienso, creo que es primera vez que me pasa algo así, la única forma de expresar lo que sentía ante la inminente belleza de tu rostro era tocando tus labios con los míos.

Pude haber pensado por horas lo que te iba a decir en ese momento, pude haber improvisado cualquiera de mis versos, haberte confesado mil verdades o hacer caso omiso a lo que pasaba, pero no pude, solo alcance a decirte tres cosas, mínimas comparadas con todo lo que tengo dentro.
Hipnotizado por tus ojos pequeños, tus mejillas rojas y tu nariz fría solo podía concentrarme en como tus labios me llamaban con cautela. Si bien yo me caracterizo por no tener paciencia en ese tipo de cosas, tú me has enseñado a aguardar justo al momento correcto, me has hecho esperar un poco más y justamente eso lo hace mejor.Mas allá de un beso, de una mirada y de las infinitas veces que late mi corazón por segundo cuando estoy cerca de ti, lo que hace que todo valga la pena es tu dedicación, yo no me considero una persona fácil y para mi tú eres demasiado, eres por quien vale la pena hacer cualquier locura o meterse en cualquier problema, por quien vale la pena arriesgar las cosas que hasta ni siquiera sabía que tenía, por quien vale la pena olvidar las malas jugadas y sentir el cariño que alguna vez entregue y no me devolvieron. Tú eres mi calma, eres mi paz, eres quien me escucha y a quien quiero escuchar.

A veces hay que esperar un poco, solo para tomar impulso y saltar más alto, pues más allá de lo alto es donde contigo quiero estar, ya no me siento atado a la ilusión de la felicidad, a la ilusión de poder compartir mis sentimientos con alguien sin que me hagan daño y sin hacerme daño yo mismo. Por cómo nos lleva la corriente esto pinta bien, pinta bonito y este fuerte viento que sopla es producto de los suspiros que emito cada vez que pienso en ti.

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